Críticas a los Microcréditos
Para sus defensores, los Microcréditos son uno de los mejores instrumentos para combatir la pobreza y favorecer la autoiniciativa, sin embargo, muchos critican que estos pequeños préstamos no sacan de la pobreza a los más necesitados, generando una dependencia hacia ellos.
Según denuncian algunos, este tipo de préstamos enmascaran las verdaderas causas de la pobreza y convierte a los pobres en únicos responsables de su supervivencia, desviando las responsabilidades políticas de los gobiernos y la comunidad internacional.
Otros argumentan que en los préstamos a mujeres (la mayoría de prestatarios de Grameen), a pesar de ser ellas las que trabajan y ser muy responsables a la hora de devolverlos, son los hombres los que gestionan el dinero, y que por otro lado, al asumir las mujeres el doble de responsabilidades no pueden ocuparse bien de sus hijos.
A pesar de las críticas, este modelo de financiación ha inspirado a otros países en vías de desarrollo e industrializados, que le ha valido a Yunus el reconocimiento internacional recibiendo numerosos premios, entre ellos el Premio Nobel de la Paz. Según datos del Banco Mundial, hoy existen cerca de 7.000 instituciones microfinancieras ayudando a unos 16 millones de pobres en países en desarrollo.